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La Coctelera

PREFERENCIAS LITERARIAS.

Tenía que ser y ha sido. Tanto copiar post, me obliga a publicar el mio, con todas mis manias a las cadenas, la idea, creo que originaria de Dolors, es magnifica, y como tal hay que apoyarla

Escribir diez libros que te hayan gustado no es difícil. Ordenarlos del uno al diez, ya lo es más- Pero lo más fácil de todo es dejarte muchos en el tintero, pero vamos a por la lista

EL TBO. Siento decepcionaros, por no poner uno de mucha enjundia y todo eso, pero durante muchos días, en la biblioteca me zampé todos los ejemplares que habia y que estaban encuadernados en tomos. Recuerdo todavía hoy muchos de los personajes, Babali, Amito morcillón, El caco Bonifacio;Ángel SiSeñor; El reporter Tribulete; La familia Ulises; El profesor Franz de Copenague, Tantos y tantos personajes entrañables que conformaron en aquel momento una visión del mundo de un niño de diez años. Especial recuerdo a los Diálogos para Besugos.

LA PIEDAD PELIGROSA. De Stefan Zweig. Fue un libro que me impactó especialmente, que me secuestró entre sus páginas y que todavía hoy me sobrecoge el pensar en él. Con este libro, podría incluir a todos los de Zweig, es un escritor especialmente querido, todas sus biografías, cuentos, relatos, historias de la humanidad, han sido siempre un referente.

LOS CIPRESES CREEN EN DIOS. De Gironella. En su dia me gustó y me lo tragué, pese a su tamaño. Hoy seguramente lo leería con un sentido mucho más crítico y no me gustaría, pero estuvo y por tanto ahí lo pongo.

UN MUNDO FELIZ. De Aldous Husley. Me abrió una puerta que desconocía y por la que he intentado fisgar desde entonces.

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA. Y con él, también todos los de Julio Verne, escritor mágico, visionario, con una imaginación trepanante con el que disfruté durante muchos días.

La BIBLIA. Que no es un libro, sino muchos, algunos de ellos totalmente infumables, pero que ha sido para mi, siempre un referente importante, aparte de cualquier consideración religiosa que podemos tener, hay mucha sabiduría en sus libros.

LAS UVAS DE LA IRA. De John Steimbeck, un libro con unos pesonajes demasiado humanos que me acongojó en demasiadas ocasiones, pero real como la vida misma.

EL ALMA SE APAGA. De Lajos Zilay. Novela encantadora, amorosa, tierna, para leyerla sonriendo y disfrutando.

NAVEGANDO A LOS CUATRO VIENTOS. De. Hans Von Meiss Teuffen. Libro que tendré que volver a comprar, extraviado en los cuatro traslados que llevamos, de especial significación para mi, porque me lo regaló el profesor de literatura que me inició en el arte de la redacción. Es un libro de un navegante que recorre el mundo en un velero, muy bien escrito y muy ameno.

MIGUEL HERNANDEZ, y aquí me niego a poner ninguna de sus obras. Fue el poeta que me enamoró en su diá con el que sufrí su pena y del que me queda el recuerdo.

No puedo resistir la tentación de poner uno de sus poemas.

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

El que lo haya puesto en último lugar, no quiere significar nada, ya he dicho que no puedo en conciencia aplicar un orden, todos estos libros fueron importantes en su día. Otros les han idos sucediendo. Otros seguirán, porque la vida sigue.

Los que no me gustaron no están en mi mente y no voy a estrujármela por ellos.

Tengo Los pilares de la Tierra, a medio leer, y no lo voy a terminar, me gusta, pero estoy ya cansado de una historia que siempre es la misma, no me ha enganchado.

No pude tampoco con La Divina Comedia de Dante, pese a que lo terminé por obligación.

Tampoco Peñas Arriba de Pereda que consideré en su dia farragoso y no terminé

Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, también tiene malas sensaciones para mi.

Mujercitas, De Louisa May Alcott que también es una cursilada tremenda y fue un reto terminarlo.

Y esto es todo, no temáis, no voy a nominar a nadie, que cada uno haga de su capa un sayo.

RECOPILACION DE POST SOBRE PREFERENCIAS LITERARIAS. mEMe.

SEXTA EDICION 25/11/08. 13.40

Esto es una recopilación de artículos sobre preferencia literarias que se están publicando estos dias en La Comunidad, La Cocktelera , Worpress y Blogger.

La idea era que cada uno escribiera un post sobre los libros que más le han impactado. A pesar de que tenia un enfoque piramidal, no todos han seguido las normas. Da lo mismo, las normas son para cumplirlas o transgredirlas. Yo mismo tengo pendiente mi articulo debido a mis reticencias a este tipo de cadenas.

Sin embargo considero que los artículos son muy interesantes. En un mundo virtual, en que podemos llevarnos una idea equivocada de nuestro contertulio, podemos decir, sin temor a equivocarnos que:Dime lo que lees y te diré quién eres.

Esto, naturalmente no es totalmente cierto, pero es un factor muy importante para conocer una persona.

Es por eso que me he tomado el trabajo de hacer juntar todos los archivos en PDF.

Esta lista no está cerrada. No es exhaustiva. Seguramente hay muchos que me he dejado en el tintero. Pero el volver a hacer el repaso atrasaría mucho un trabajo que evidentemente, se puede ir ampliando.

Esta ya es la quinta edicion, seguimos en ello.

Agradecería que a través de los comentarios me fuerais indicando los que me he dejado en el tintero y los iré incorporando.

De la misma manera, si alguien quiere ser excluido, no tiene más que decírmelo.

SEXTA EDICION

La recopilacion completa está en:

Preferencias literarias Sexta Edicion

En este momento tenemos ya cuarenta autores. ¡Quien da más¡¡¡

ARÁNZAZU 28
BLASTOME 86
CASA JUNTO AL RIO 36
CASTOR OLCOZ 60
CATORCE DE ABRIL 82
CONCIERTOARTE 90
CORTO CORTES SMITH 104
DANIEL MACGILL 11
DECLARADO DEMENTE 105
DOLORS DE GUAL 41
ELEFANTEFOR 4
EUROTOPIA 54
FERNANDO MARIA 80
GRISEO 57
GUILLAUMME 88
Hirimotu 45
ISAPEREZDELPULGAR 75
JESUS ORTEGA 93
JPOLINYA 26
JUANJO ALBORS 9
JUSTINDBF 62
LA PORTADA INVISIBLE 96
LIBERTAD VEINTE 52
LISI 17
LOLA 14
MAJICOR 69
Mayca 48
MIABUELAPEPA 101
Nynaeve 38
Odys 50
PSIQUIATRA DE FAMILIA 84
RAFAEL 72
RAFAELCANARIS 77
RAMON RELBALFE 20
RAUXA 30
REPRESALIADO 98
Rosa Estrada 47
SNOOPER 33
URU 23
Violeta 44

EL AAIUN 1975 DIEZ Y NUEVE DE NOVIEMBRE Con la radio por almohada.

El día diez y nueve de noviembre del 75, fue uno más de los muchos que habíamos pasado en aquel cuartel de El Aaiún.

Como siempre, al anochecer, sacamos de debajo de la escalera los colchones y los dispusimos en el suelo de la oficina para pasar la noche.

Hacía ya mucho tiempo que ninguno de los cuatro dormíamos en la compañía. Estábamos mejor allí, en el suelo, sin escuchar imbecilidades y con menos olor a tigre. Sacamos la botella de coñac, cada día caía una, y preparamos el mejunje de cada noche.

Café de calcetín, galletas príncipe de Beukelaer y sonoros sorbos de la botella. Eran momentos de contar cosas, de emborracharse poco a poco, de ir hablando hasta que la lengua se volvía pastosa indicando que la botella estaba a punto de fenecer.

Luego, cada uno se tumbaba en su colchón y empezaba la sinfonía de ronquidos.

Pero aquella noche, yo no tenía sueño, había estado escuchando la radio toda la tarde, y seguía las noticias sobre la muerte de Franco. Puse el volumen muy bajito, para no molestar, y me puse la radio muy pegada a la oreja, acariciándola, acunándola.

Era una radio bastante buena, aún sigue en casa, la compré en un bazar y me costó dos mil pesetas del año setenta y cinco.

En realidad me la regaló el estado, porque estas pesetas fue una gratificación especial que recibimos unos cuantos cuando matamos a bastonazos a un moro en nuestra oficina. Hubo quejas, porque no todos cobraron. Solo los que habíamos vivido directamente los hechos.

Un asesinato

Supongo que la gratificación incluía el deber de contestar a todos los requerimientos que nos hacia un juez de Las Palmas con las mismas palabras. “Lamentamos comunicarle que desconocemos el paradero de… , pero seguiremos investigando….”

Aquel dinero quemaba, pero evidentemente no lo suficiente para rechazarlo, y yo, pese a andar corto de pelas, decidí invertirlo todo en una cosa concreta. Hice bien, me queda la radio, testigo mudo de una infamia. Se me hubiera ido el dinero en cubatas.

Me duermo con la radio susurrándome en el oído, pero el subconsciente sigue alerta, y al filo de las cinco de la madrugada, me despierto.

Sin abrir los ojos, escucho de nuevo al locutor, el tono sigue siendo el mismo, y al poco tiempo se anuncia el evento: Franco ha muerto.

Apagué la radio y seguí durmiendo. Que le den por el culo.

LOS CUERNOS DE SOR MARAVILLAS. Cuarta y ultima parte

CUARTA PARTE

Las sesiones nocturnas se iban sucediendo con regularidad. Dos o tres veces por semana, era conducida por la hermana portera al cuarto de plancha. Allí se repetía la ceremonia de siempre. Pero eran diferentes de la primera, había aprendido a ponerse un poco de jabón, para facilitar aquellas penetraciones tan apremiantes y vigorosas, y a pensar en otras cosas mientras soportaba las embestidas. La hermana Tomasa había tenido que ayudarla, poniéndose en la cabecera de la camilla, para evitar que se desplazara hacia adentro, porque el ímpetu de los penetradores era a veces excesivo.

Estaba segura que era siempre una persona diferente la que había al otro lado, y suponía que eran los seminaristas los que se turnaban en tan lubrica tarea.

Se confesaba cada semana con el padre Miguel, el cual se preguntaba si había incurrido en “tocamientos”, a lo que ella, respondía negativamente, sin entrar a contarle lo de sus incursiones nocturnas. El debería estar enterado, porque solo le preguntaba por sus manipulaciones y no por otras cosas.

Lo cierto era que no se había masturbado más, pese a que en sus sesiones nocturnas, ni sentía deseo, ni conseguía nunca un orgasmo, había aborrecido el sexo y tenía el deseo apagado y vago. El ser recipiente del deseo de otros la tenía anulada y asqueada. Eran para ella, episodios a olvidar, e intentaba hacerlo con todas sus fuerzas.

Sin embargo un sentimiento nuevo empezaba a invadirla. Normalmente, estaba alegre cuando después de toda la jornada visitando enfermos y pobres, regresaba al convento. Pero desde los sucesos acaecidos, cada día volvía con más desgana y más tristeza. Regresar era ahora triste, su relación con las otras monjas también era diferente. Ignoraba cuantas personas sabían lo que pasaba en el cuarto de la plancha, pero notaba miradas extrañas. Su castigo de silencio había finalizado, pero de una manera tácita, ella seguía sin relacionarse con las demás, quizá temía alguna pregunta indiscreta o cómplice. Se sentía aislada y marginada.

También se sentía pecadora. Sus pecados de masturbación, ella los había consensuado con Dios y no se sentía mal por realizarlos. Pero las relaciones sexuales eran vergonzosas para ella, y el hecho de ser auspiciadas por la madre superiora o por el cura, no le daba ningún tipo de paz a su alma.

Y un día, sor Inés de las Maravillas, no volvió al convento. Varias cosas habían sucedido para que aceptara tomar aquella decisión.

La primera era que por fin había contado a alguien de fuera del convento lo que pasaba y como se sentía. Confidencia por confidencia, la anciana prostituta a la que curaba las llagas de las piernas, había conseguido que hablara.

Curiosamente, cuando terminó de contárselo, no recibió ni consejos, ni recriminaciones, ni criticas, si siquiera comentario alguno ofensivo contra el convento ni contra los curas. Simplemente le había dicho:

-Es bueno para ti que lo hayas contado. Veo que empiezas a coger la vida por los cuernos.

La segunda razón era que hacía ya tres meses que no tenía el periodo, y sentía que estaba embarazada, y una cosa tenia clara, su hijo no iba a nacer en un convento.

LOS CUERNOS DE SOR MARAVILLAS Tercera parte

TERCERA PARTE

La pena de silencio, la delataba frente a las demás monjas, todas la miraban con sorpresa, las noticas corrían rápido, y su penitencia, si bien gravosa por un lado, hacia más fácil su estancia, evitaba que nadie le preguntara y tener que dar ninguna explicación.

Al cabo de unos días, a medianoche, vio como se abría la puerta de su celda y entraba la hermana portera, junto con la superiora. Le dijeron que se vistiera y les acompañara. Salieron las tres y se dirigieron hacia el cuarto donde se planchaba y se guardaba la ropa.

A medio camino, la superiora las dejó después de indicarle que siguiera las instrucciones de Tomasa, la portera.

Entraron en la habitación y cerraron la puerta con llave por dentro.
-Siéntate aquí, en el borde.

Era una especie de camilla pequeña, y no muy alta, se sentó sin dificultad en uno de los extremos. Tomasa le indicó que se tumbara hacia atrás, y que cogiera con las manos una especie de barandilla que había junto a su cabeza. Quedó así, con las piernas colgando en uno de los extremos.

Tomasa entonces, dirigió la camilla hacia un hueco que había en la pared tapado por una cortina. La parte superior de su cuerpo quedó en la sala de plancha, mientras la inferior quedaba introducida en aquel hueco.

Notó en seguida que alguien, al otro lado de la pared, le levantaba el hábito y le bajaba la braga. Unos dedos ávidos la manosearon, y un pene se apostó contra su vagina y la penetró. Fue un coito duro, rápido y doloroso. Tuvo que agarrarse con fuerza a la cabecera de la camilla y apretar los dientes para no llorar, pese a eso, los ojos se le inundaron de lágrimas. No consiguió placer y si dolor y frustración. Ella era virgen, o lo había sido hasta hacia unos momentos, y si aquello era hacer el amor, no lo cambiaba por sus prácticas nocturnas.

La misma persona que al otro lado de la cortina, la había penetrado, empujó de nuevo la camilla hacia adentro, indicando el fin de la sesión. La hermana Tomasa, la acompañó de nuevo a su celda.

No pudo volver a conciliar el sueño, se sentía humillada, utilizada, triste y sobre todo confusa. Suponía que en la habitación contigua al cuarto de plancha había un cura o algún seminarista, y no entendía el por qué de aquella práctica. No sabía si era una actuación para ayudarla a ella o si se hacía para ayudar a otros. Lo que estaba claro es que a ella solo le había traído tristeza.

El contacto con la calle, por la mañana, la animó de nuevo, sus ancianos, sus enfermos eran la razón última de su vida, donde se sentía realmente útil y necesaria, y donde encontraba comprensión y amor.
Era especialmente emotiva la visita que hacía cada día a una anciana, que según le contaba, había sido prostituta. Con ella, solía hablar de muchas cosas mientras le curaba las llagas de las piernas que la mantenían sin poderse desplazar. Era una mujer lista e inteligente, que acostumbraba a mirársela a los ojos, y decirle: “Tu en esa vida, vas a sufrir mucho, salvo que seas capaz de cogerla por los cuernos”.

Eso de coger la vida por los cuernos le hacía gracia, porque ella, relacionaba cuernos con Satanás, y si la vida era eso, prefería el convento. En vano le pedía explicaciones a la anciana acerca de “como” se hacía eso, ella reía con su boca desdentada y le decía que ya lo descubriría por ella misma.

Después de curarla, le hacia los recados que le pedía, normalmente a la tienda a comprar comida, y una vez al mes, al banco a cobrar la pensión de la anciana. Y cada vez que se iba, le repetía la vieja la misma oferta: Yo soy pobre, pero la casa es mía, y aun me queda dar mucha guerra.

LOS CUERNOS DE SOR MARAVILLAS Segunda parte

SEGUNDA PARTE.

Y ella, que era una mujer valiente y honesta, un día, decidió no atormentarse más, y pasó a considerar sus masturbaciones nocturnas como algo que necesitaba para poder realizar su trabajo con vitalidad y sacrificio, se lo impuso como trabajo, y rara era la noche en la que no aliviara de pasión su cuerpo.

Incluso, en los últimos tiempos, había sofisticado un poco su actuación, y cuando le venía la llamada del deseo, ponía una vela gorda de unos diez centímetros de diámetro en horizontal, sobre la silla de madera de su celda, se sentaba a horcajadas sobre ella, con el respaldo de la silla entre los brazos, y dejaba que la fricción de su sexo contra el velón se hiciera cada vez más intensa, dejándolo rodar y encajándolo perfectamente entre sus muslos. El orgasmo en estas condiciones era tan intenso, que se tenía que poner la mano en la boca para no gritar. Cuando lo hacia así, el efecto le duraba varios días y no tenía que ser tan pertinaz en su pecado.

Porque lo que hacía, era pecado, no había duda, pero era necesario para su trabajo, su vida y su relación con Dios y con sus semejantes. Ella estaba segura que tenía el perdón y la comprensión de Dios, y que si El quería que no lo hiciera, la libraría de su escozor y de su ansia.

Lo que más detestaba de su “acción” era que tenía que mantenerla en secreto, ni lo podía comentar con nadie ni decirlo en confesión, porque sabía que le pedirían que dejara de hacerlo, y eso ella ya lo había probado con todas sus fuerzas y solo había conseguido frustración, desencuentro con sus semejantes y malos modos. Ella necesitaba el desahogo físico, y eso era una característica de su cuerpo que ella no podía obviar.

Después de un silencio un poco tenso, cuando los cuatro estuvieron sentados, tomó la palabra el párroco. Era un tipo de faz clara y labios delgados, algo calvo, seco y enjuto. Pero su mayor característica eran sus ojos, eran pequeños y saltones. Ella lo definía como ruin, y posiblemente estuviera en lo cierto.

Estamos aquí, dijo el párroco, para comentar la conducta insana de la hermana Inés. Al parecer, en su celda, acostumbra a realizar actos impuros de una manera sistemática usando además para ello, objetos sagrados que se usan en el culto a Dios.

Sor Inés, se puso las manos en la cara y bajo la cabeza avergonzada. Durante demasiados días había temido algo por el estilo, pero que además la acusaran de sacrilegio la había dejado totalmente fuera de sí. Había cogió el cirio como hubiera podido coger un bate de beisbol si lo hubiera tenido a mano, lo había elegido por su forma cilíndrica y por su diámetro, no porque fuera un objeto sagrado, pero comprendía que ellos lo consideraran así.

Luego habló el Director del seminario y también la superiora, pero ella ya no los oía, estaba tan azorada, tan compungida por haber ofendido a Dios de aquella manera que solo era capaz de llorar y de pedir perdón. Nunca, nunca hubiera cogido el cirio si hubiera supuesto que se podría interpretar su acto así, pero lo había hecho y era una sacrílega.

Cuando se dio cuenta, todos habían salido excepto el párroco que le estaba diciendo que la iba a oír en confesión.

Se lo contó todo, sin omitir nada, puso especial énfasis en sus esfuerzos para no masturbarse, y en las consecuencias perversas, si no lo hacía, para su trabajo asistiendo a los enfermos. Don Miguel, escuchó en silencio, solo interviniendo de vez en cuando para pedir detalles y precisiones, le pidió si era virgen, y ella contestó avergonzada que sí, pero no entendía el significado de su pregunta.
Le impuso una penitencia de un mes de silencio en el convento, solo lo podía romper cuando saliera a realizar su trabajo, y le dio la absolución, y le dijo que no se preocupara que solucionaría su problema. Se fue más tranquila a su dormitorio, había sido un mal trago, pero no tanto como imaginó al principio, las últimas palabras del párroco eran lo que la intrigaba, iba a solucionar el problema pero ¿Cómo?

LOS CUERNOS DE SOR MARAVILLAS Primera parte

Sor Inés de las Maravillas estaba asustada, la habían citado a una consulta, y ahora mismo estaba sentada en el sofá del despacho del Director del seminario, junto con el Párroco de la iglesia y la Madre superiora del convento.
Lo que más le molestaba era que la Madre Superiora, no la hubiera informado antes del contenido de la reunión. Sabía que el Padre Marcos, director del seminario, junto con el párroco, eran la suprema autoridad del recinto, pero no acababa de entender por qué había sido llamada a capitulo.
El edificio que albergaba el Seminario, la parroquia y el convento, era una conglomerado de casas adosadas al edificio principal que era la iglesia. El estos recintos, compartían espacio, las aulas, las habitaciones, y los espacios comunes como comedores o salas de estar.
Las monjas ocupaban toda la parte sur del edificio, lindante con la cocina y el comedor que hacían de separación con el resto de dependencias. Tenían a su cargo todas las labores de limpieza y también la cocina, la lavandería y el comedor. Cada día, compaginaban los servicios religiosos con el trabajo de hacer las camas, barrer y fregar, cocinar y servir puntualmente las tres comidas diarias.
Pero también había otros trabajos, como la asistencia domiciliaria a enfermos, las postulantes, y las que cuidaban ancianos de noche. Sor Inés se sentía privilegiada por trabajar en la calle asistiendo a enfermos y ancianos. Había mucha gente que pobre y sola en su casa, esperaban con ansia su visita para que les curara, les consolara o le trajera comida y medicinas.
Cada día, después de la primera misa de la mañana, cogía su capazo de tela, se lo colgaba al hombro y se pateaba casa a casa media ciudad, comía en cualquier banco de cualquier plaza el pan y el queso que normalmente le ponía la cocinera junto con un poco de agua de una fuente.
Regresaba al convento cerca de las ocho cansada y con los pies hinchados, a hora para sentarse a cenar en la mesa de la cocina que tenían reservadas las monjas. En el comedor, seminaristas y curas hacían lo propio. Después se iba a su celda, se sentaba en el catre, ponía la almohada debajo de los pies y hacia sus oraciones, pasando con manos ágiles las cuentas del rosario. No era una postura muy recogida, debería hacerlo de rodillas o sentada en posición humilde, pero los pies le dolían tanto que estaba segura que Dios la perdonaba. Si al menos, en vez de aquellos zapatones que le obligaban a vestir le dejaran llevar alpargatas o algo más cómodo, pero el “no” había sido rotundo.
Tras los rezos, solía ponerse el camisón y se acostaba. Aprovechaba hasta las diez que el el límite de la hora permitida para leer, pero a menudo se dormía antes.
Pero tras unas horas de plácido sueño, se despertaba sobresaltada y sudando y tenía que ponerse la mano “ahí”, entre sus piernas, para friccionar compulsivamente su sexo hasta que llegaba el latigazo que la dejaba exhausta y jadeante.
Durante muchos meses su conciencia la había estado atormentando acerca de eso, había luchado lo indecible por no sucumbir a la tentación. Pero cuando lo conseguía, cuando dejaba las manos fuera del cobertor, obligándose a mantenerlas quietas, su carácter, habitualmente alegre y risueño, se volvía agrio y taciturno, realizaba su trabajo compungida y sintiéndose mal y sus ancianos y enfermos lo notaban y quedaban tristes, porque ella no les podía decir lo que le pasaba.

5.195 Preguntas.

La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo registra un aluvión de preguntas en su primera iniciativa parlamentaria por escrito en lo que va de legislatura

5.195 preguntas registradas en un solo día, el 6 de noviembre, en el Congreso de los Diputados. Su autora: la diputada del Grupo Popular Cayetana Álvarez de Toledo. Su destinatario: el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Fuentes del Partido Popular reconocen que el número de preguntas es "elevado", si bien lo creen "lógico" dentro de la tarea de oposición de la diputada como vocal de la Comisión de Interior.

Articulo completo.

Y yo, que cada vez pierdo mas mi capacidad de asombro, pienso: ¿Esta señora quiere 5.195 respuestas?

Mas claro parece que es un estupido intento de bloquear el parlamento, un acto antidemocrático, estrambótico e insultante.

El partido popular con estos desmanes fascistas se está cubriendo de gloria.